En 2013 Tomas Chamorro-Premuzic, quien es una de las mayores autoridades mundiales en el tema de gestión de talento humano y liderazgo. Encontró tres explicaciones populares para la clara minoría de mujeres posiciones de liderazgo corporativo:

1. No son capaces

2. No están interesadas

3. Están interesadas y son capaces pero no pueden romper el “techo de cristal”: una barrera invisible para la carrera, basada en estereotipos prejuiciosos, que impide que las mujeres accedan a posiciones de poder.

Los conservadores tienden a respaldar el primero; los liberales y feministas prefieren el tercero; y los que están en alguna parte del centro generalmente tienden al segundo. Pero, ¿y si todos se están perdiendo el panorama completo?

De acuerdo con Chamorro-Premuzic, la razón principal la distribución desigual de los puestos de gerencia de acuerdo al género es nuestra imposibilidad para distinguir entre confianza y capacidad.

Es decir, se debe a que nosotros (las personas en general) tendemos a malinterpretar las manifestaciones de confianza como un signo de competencia, nos engañamos creyendo que los hombres son mejores líderes que las mujeres.

En otras palabras, cuando se trata de liderazgo, la única ventaja que los hombres tienen sobre las mujeres es el hecho de que las manifestaciones de arrogancia —a menudo enmascaradas como carisma o encanto —se confunden con el potencial de liderazgo, y que estas se presentan con mucha más frecuencia en hombres que en mujeres.

En nuestra segunda tocaremos los puntos más específicos desde un punto científico, la arrogancia, entre otros puntos.

Con información de Entrepreneur

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